- Pablo Neruda -
Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.
Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.
Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones
tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.
Sentado en estas rocas, mar, te escucho.
Si yo pudiese, apartarte de mi mente,
A veces no nos sentimos
Gracias por todos los momentos
Siempre buscando, sin encontrar nada,
Siento el hielo quebrarse bajo mis pies,
Un simple abrazo nos enternece el corazón;
Habré de levantar la vasta vida
No te aferres al pasado
Cerré los ojos y te soñé.
La mitad de la belleza depende del paisaje;
No necesito decirte que te extraño,
Ésta mañana al despertar
Si volviera a verte
Hablas de amor,
Tus manos en mi pecho,
PARA AMAR